Tangoterapia

Últimamente oímos mucho hablar de terapia de baile y concretamente de terapia de tango, sin embargo, la terapia por el baile apareció a principios del siglo XX, Rudolf von Lavan, Mary Whitehouse, Marian Chace, Pina Bausch, son algunos de los nombres de los danzaterapia, En 1941, Franziska Boas, junto con una especialista en psiquiatría infantil, empezó a trabajar mediante la danza en una clínica con niños de 12 años que padecían trastornos psíquicos.

Como su nombre lo indica la danzaterapia es una terapia y se utiliza en psiquiatría, neurología, rehabilitación, terapias preventivas, terapia de pareja, etc.

En el caso del Tango, como explica Silvina Perl, psicóloga del Hospital Borda de Buenos Aires: «Es el acto de apretar al otro en sus brazos (abrazar) que hace que el Tango Argentino sea tan especial. Por supuesto, no cura por sí solo … Pero durante una hora los pacientes no tienen alucinaciones.”. El Tango es un baile de pareja y obliga a cada uno a establecer un con el otro. Tanto para hombres como para mujeres, a través del Abrazo, más allá de la conciencia corporal, promueve los vínculos emocionales y relacionales. Federico Trossero (psiquiatra, psicoanalista y bailarín argentino de tango) en su libro “Tangoterapia: fundamentos, metodología, teoría y práctica” dice del Tango: «[…] esta danza da acceso a la estructura misma de la personalidad», aclarando que:  «El Tango es una conversación profunda con uno mismo y con el otro. Conecta al individuo con la pareja, el grupo, la música y las emociones, lo que promueve una integración cognitiva, psicofísica y social. Toda la personalidad interactúa entonces con su propia historia. Cada uno se revela en la seguridad del abrazo y en su carácter efímero «.

 Al principio, la terapia de Tango se utilizaba básicamente en enfermedades mentales, poco a poco se ha extendido a las personas mayores con trastornos de tipo Alzheimer, sin embargo, a cada vez más se extiende para cualquier persona que desee explorar o avanzar en temas relacionados con el cuerpo, el abrazo, la confianza en sí mismo y en el otro, la expresión de sus emociones a través de su propio cuerpo.

Sin embargo, en sí mismo el Tango es solo una herramienta que, en casos de trastornos de salud, puede ser utilizada con el apoyo de profesionales como psicólogos, psicoanalistas. o psiquiatras.

Podemos preguntarnos, los/as tangueros/as que usan sus zapatos durante horas y horas en las milongas, si no buscamos todos eso… una terapia que nos desestérese, y nos mejore en nuestras relaciones, a la vez que desarrolla una agilidad corporal bien necesaria en estos tiempos marcados por el sedentarismo.

MBP

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