El código de la Milonga

El o los códigos de la milonga son un conjunto de reglas comúnmente aceptadas y aunque no tienen un carácter obligatorio, ya que no hay elemento sancionador si se incumplen, si tienen como meta crear una armonía en la milonga, más allá de la libertad de cada pareja de bailar su propio tango.

Las vamos a dividir en varios aspectos para una mejor comprensión:

Las reglas relativas al baile:

El respeto de la música

El Tango, como todo baile tiene como componentes los bailarines y por supuesto la música. Los bailarines tienen que esforzarse en respetar la música, bailar sobre ella, y adaptar su baile al estilo de la música.

El respeto del grupo

El Tango argentino consiste en caminar siguiendo la música en la pista acomodada para ello. Tenemos entonces que respetar a las otras parejas, entre otras cosas evitando los choques o golpes que pueden ocurrir si no prestamos atención, principalmente el/la que guía que tiene que dominar el espacio, pero también el/la que sigue que tendrá cuidado en no realizar figuras por su cuenta que puedan alcanzar a otra persona o pareja. Las reglas que siguen facilitan dicho respeto si se cumplen.

Sentido del baile.

Todas las parejas deben moverse en sentido contrario al de las agujas de un reloj. Entonces el que guía nunca puede caminar hacia atrás ya que no ve el espacio disponible, a lo sumo puede dar un paso hacia atrás si está seguro de tener el espacio o cuando está perpendicular a la línea de baile para la realización de una figura de baile, pero siempre teniendo en cuento de no molestar.

Las líneas de Baile

Se crean generalmente 3 líneas de baile si el espacio lo permite.

La exterior está reservada a los bailarines avanzados, no se puede interrumpir el fluir del baile en esa línea.

Si el espacio es suficiente se crea una línea de circulación intermedia por el interior de la primera en la cual evolucionan los que bailan más lento o tienen menos dominio aun del baile.

El centro se reserva para los bailarines que quieren hacer figuras “prohibidas” en las otras filas, y/o a los principiantes para que no interrumpan el fluir de las otras líneas.

Sea cual sea la línea que elija la pareja siempre se tendrá que cuidar en no molestar el baile de los demás.

No se debe adelantar salvo casos excepcionales y sobre todo si algún caso lo requiere (una pareja interrumpiendo por no estar en la línea correspondiente a su nivel, por ejemplo) siempre saliendo hacía la izquierda del que guía, nunca por la derecha.

No se debe cambiar de línea de baile mientras se está bailando. Si se quiere hacer tiene que ser una vez que para la música.

La entrada en la pista de baile

Las parejas intentarán siempre entrar en pista al principio de una canción. Si quisieran entrar cuando ya se empezó a bailar, solo lo podrán hacer si hay un espacio suficiente para no molestar y sin interrumpir el fluir del baile.

Adaptación del baile al espacio

Los bailarines tendrán cuidado en no realizar figuras inadaptadas y peligrosas en el espacio del cual disponen para bailar.

En concreto las figuras “aéreas” como ganchos y boleos deben evitarse salvo que la densidad de los bailarines lo permita o bien deben realizarse en el centro.

El bailarín que guía debe estar atento al espacio que tiene delante y mantener la distancia en relación a la pareja que está por delante.

El respeto del otro

Saber estar

La educación y la higiene personal deben estar siempre presentes en una milonga, los/as bailarines/as que tienen mucha transpiración deberían prever mudas para cambiarse a lo largo de la milonga cuando se vuelve incómodo para el otro. Algunos bailarines, cuando les transpiran las manos usan un pañuelo en la palma de la mano del lado abierto para no incomodar al otro.

Cortesía

Aunque no se respete en todas las milongas, la invitación a bailar se hará por el tradicional cabeceo. No se debe insistir si la bailarina da muestras de no aceptar la invitación. Se considera que no se debe invitar a una bailarina acompañada, aunque cuando hay confianza, por ejemplo, alumnos de una misma escuela, se pueden obviar estas reglas.

Salvo casos graves (incivilidad, falta de respeto o brutalidad) se debe acabar la tanda con la misma pareja.

Al acabar una tanda el/la que ha invitado (a cada vez más es común que la mujer invite) debe acompañar al otro hasta su lugar.

La milonga no es una clase

No se debe “dar una clase” durante una milonga. El buen bailarín o la buena bailarina saben adaptarse al nivel del otro sin tener que explicarle lo que tiene que hacer. Sobretodo que nada indica que tenga el conocimiento adecuado para enseñar.

A la milonga se va a bailar y disfrutar bailando.

Tampoco se debe hablar durante el baile. Si queremos hacerlo hay que aprovechar el silencio entre dos piezas o bien al final de la tanda.

Las excusas

A pesar de todas las precauciones siempre puede ocurrir un “accidente” y es de buena educación pedir disculpas. Sin embargo, las disculpas no deben interrumpir el fluir del baile. Las podemos dar de dos maneras:

  • En el momento con un gesto de la mano o una mueca
  • Al acabar la música verbalmente.

Los que no están en la pista

No se debe cruzar la pista durante el baile. Cuando se tiene que desplazar alrededor de la pista siempre se hará sin molestar a los bailarines, estos no deben parar su baile para dejarle pasar. Si no es posible esperaremos el final de la pieza o de la tanda.

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